¿Es seguro el acero inoxidable para alimentos? Tu guía completa de preguntas frecuentes

Respuesta corta: sí. El acero inoxidable apto para uso alimentario es uno de los materiales en contacto con alimentos más confiables que existen; es el material con el que se fabrican las cocinas comerciales, los hospitales y las plantas de procesamiento de alimentos. Estas son las preguntas que la gente realmente hace.

¿Se filtra en los alimentos? No de forma significativa durante un uso normal de almacenamiento. El acero 304 (18/8) apto para uso alimentario es estable y no reactivo. No libera sustancias químicas en los alimentos como pueden hacerlo algunos plásticos cuando se calientan o se exponen a ácidos. Cocinar es el único caso en el que las cantidades se vuelven medibles: cocinar a fuego lento una salsa ácida durante horas sí libera pequeñas cantidades de níquel y cromo. Guardar esa misma salsa en el frigorífico es una situación completamente distinta.

¿De verdad es «no tóxico»? ¿No contiene BPA? Correcto: no contiene BPA, plastificantes ni ningún revestimiento que pueda desgastarse. Los alimentos entran en contacto con metal sólido. No hay nada de lo que preocuparse.

¿Y qué ocurre con los alimentos ácidos, como el tomate, los cítricos o el vinagre? Son adecuados para el almacenamiento. Es posible que hayas oído que los ácidos «reaccionan» con el metal. La investigación en la que se basa esa afirmación analizó salsa de tomate cocinada a fuego lento durante horas, no almacenada en un recipiente. Lo explicamos correctamente en ¿reacciona la salsa de tomate con un recipiente de acero inoxidable?

¿Qué significa realmente 304 / 18/8? Es el grado: aproximadamente un 18 % de cromo y un 8 % de níquel. El cromo forma una superficie estable y resistente a la corrosión. Es el estándar del acero inoxidable apto para alimentos. Más información sobre 304 frente a 316.

¿Es segura la junta de silicona de la tapa? Sí, cuando es de calidad alimentaria. La silicona es estable, no depende de plastificantes que se degraden y solo entra en contacto con el borde de la tapa, no con los alimentos como lo hace el cuerpo del recipiente.

La única salvedad importante no tiene que ver con la seguridad: el cuerpo de acero no es apto para microondas, así que tendrás que recalentar los alimentos en un plato. Es una desventaja práctica, no un problema de salud.

Si el objetivo es almacenar alimentos sin preguntarte qué sustancias pueden estar pasando a ellos, el acero inoxidable apto para uso alimentario es una de las respuestas más claras que existen en cuanto a materiales.

Los alimentos deben almacenarse sin dudas.

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