Ambos son opciones realmente buenas y no reactivas; la elección depende de cómo los vayas a usar.
| Acero inoxidable | Vidrio | |
|---|---|---|
| Reacciona con la comida | No | No |
| Durabilidad | No se rompe; puede abollarse | Se puede romper |
| Peso | De ligero a moderado | Pesado |
| Microondas | No | Generalmente sí |
| Horno | Algunos modelos | Generalmente sí |
| Ver el contenido | No | Sí |
| Para llevar | Ideal | Más riesgoso (puede romperse) |
| Duración | Años o décadas | Años, si no se rompe |
Elige vidrio si te importa calentar en el mismo recipiente, quieres ver lo que hay dentro o los recipientes suelen quedarse en casa, sobre la encimera o en el refrigerador.
Elige acero si la comida se transporta — para el trabajo, la escuela, el gimnasio o excursiones. El vidrio y una bolsa en movimiento no son buena combinación; con una caída se rompe, a veces dejando fragmentos cerca de la comida. El acero resiste golpes y sigue funcionando, además de ser mucho más ligero para llevar.
Ninguno libera sustancias, por lo que en cuanto a seguridad pura están igualados. Los factores decisivos son el peso, la fragilidad y si necesitas calentar en el recipiente.
Muchas cocinas terminan con ambos: vidrio para recalentar en casa y acero para todo lo que sale. Si tienes que elegir uno para uso diario y portátil, el acero es la opción más resistente.
La comida debe almacenarse sin dudas.